En el área de la economía empresarial se conoce como punto de cierre al nivel más bajo que puede alcanzar una compañía, organización o empresa en el que los ingresos apenas alcanzan para la cobertura de los costos básicos de funcionamiento.

Cuando una empresa llega a este punto, en lo que se conoce como la curva de costo variable promedio, sus ingresos no son suficientes para cubrir sus obligaciones. Por  ello, es mucho más recomendable que cierren sus puertas.

Este cierre coloca a la empresa en una situación complicada, pues debe hacer frente a grandes pérdidas cuyo costo está relacionado de manera directa con los costos fijos.

Es decir, al momento de llegar al punto de cierre, la empresa estaría enfrentando las mismas pérdidas si no produce ningún tipo de producto o genera un número específico de ventas de acuerdo con el precio establecido.

Consecuencias de llegar al punto de cierre

Este escenario está contemplado en política económica de micro empresas y empresas de mayor nivel.

Incluso es un tema que se asoma en el plan de desarrollo de los países aunque con otras perspectivas de acción.

Características de una economía dinámica que sufre cambios constantes como la inflación, llevan a las empresas a ajustar el punto de cierre en el nivel más bajo que no genere grandes pérdidas y minimizar el daño del cierre.

Esta situación afecta tanto a las microempresas como a las macro. En el primer caso solo evita generar pérdidas, ofreciendo cierta “seguridad” a cambio del cierre.

En el caso de las macro la situación es más compleja, pues de acuerdo con los precios establecidos, se podría generar pérdidas constantes a un elevado precio.

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